NEL GUAYAQUIL: Proyecto de vinculación del Psicoanálisis y la Universidad
“El destino del Psicoanálisis depende de nuestras Escuelas, de las Escuelas de la A.M .P. La Escuela es nuestro patrimonio que aumentará en tanto aumente nuestra transferencia, la de todos y cada uno de nosotros, hacia ella”. Este es un llamado que Manuel Fernandez Blanco, presidente de la E.L .P., hace a la comunidad analítica de orientación lacaniana.
Tomo sus palabras pues coincido con su pensamiento. La escuela es eso, y como dice Fernández Blanco la escuela es también el nombre de nuestra política, en tanto nos lleva del lenguaje privado a lo público, es decir articula lo íntimo de la experiencia con la necesidad de una comunicación al exterior que evite el repliegue sobre sí mismo de los analistas, por pensar que la experiencia analítica es del orden de lo inefable o por entender que la batalla contra las pretensiones hegemonizantes del nuevo amo de la contemporaneidad es imposible.
El debate actual no es el de si el psicoanálisis podrá seguir practicándose en el siglo XXI sino si seguirá existiendo como una alternativa sólida del mal vivir actual; y esto no es lo mismo porque el peso que el psicoanálisis tuvo en el siglo XX se ha ido desdibujando con el paso del tiempo, hasta hacerse casi inapreciable en ciertos lugares del mundo, en los albores del siglo XXI.
Freud y Lacan pusieron al psicoanálisis en una posición de extimidad, posición delicada, exterior a los saberes oficiales y a las instituciones de la época; posición de advertencia frente a los deseos y a los intereses del Otro, que si bien marcó la particularidad del psicoanálisis en tanto tal, también nos llevó a no estar atentos a las evoluciones del Otro del poder, para evitar encontrarnos en la encrucijada actual, en la cual lo que hemos tenido que hacer es defendernos de la acometida del amo, como ha sucedido en Francia, en Italia, en España. Amo asentado en el poder que supone le da una seudo ciencia, para engullirse, esa suculenta porción del mercado que se insiste en nombrarla salud mental.
Las exigencias de lo social son legítimas e ineludibles; responder a ellas desde un acatamiento incondicional produce una desvirtuación del psicoanálisis tal como Lacan nos lo ha enseñado, no responder a ellas colocaría al psicoanálisis en una marginalidad poco deseable.
Entonces, ¿qué hacer?
Creo, que esto es un tema de Escuela, estas preguntas y muchas otras deben resolverse al interior de la Escuela; cada Sede responderá según su transferencia a la Escuela, a la A.M .P. y en definitiva al psicoanálisis.
¿Cuál fue una de las respuestas de la NEL Guayaquil?
Me voy a referir específicamente a la relación de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil y el Psicoanálisis, relación que se ha mantenido durante muchos años la carrera de Psicología Clínica tiene una orientación teórica psicoanalítica, durante casi 25 años esta orientación fue asumiendo diversos abordajes, teóricos Freud, Klein, Winnicot, Pichon Riviere, Bleger, Lacan, discípulos de Freud y Lacan, fundamentalmente J.A.Miller, quien creó y desarrolló lo que hoy conocemos como la orientación lacaniana del psicoanálisis; hasta que en al año 2.005 a nivel del sistema de postgrado, la carrera de psicología clínica presentó un programa de Maestría en Psicocoanálisis con orientación en clínica Psicoanalítica, avalado por la NEL y por la A.M .P.
Quisiera señalar que la propuesta de abrir esta Maestría, tomó en consideración algunos aspectos que fueron discutidos, mas de una vez, al interior del Consejo federativo de la NEL con la presencia de Graciela Brodsky, en ese momento delegada General de la A.M .P.
Estos aspectos fueron los siguientes:
-La inscripción de una experiencia clínica, como es el análisis personal.
-La nominación de A.M.E. o A.E. no pueden estar en la Universidad, pues la Universidad no puede arrogarse el lugar de Gran Otro de los analistas en tanto no considera el real en juego en la formación del analista.
Pero lo que si puede darse en la Universidad, es una programación tipo postgrado, que no es un título profesional, sino que ofrece un espacio de estudio e investigación de los últimos desarrollos teóricos y clínicos del psicoanálisis con orientación lacaniana, en relación a los malestares contemporáneos expresados en los síntomas presentes en niños, adolescentes y adultos.
La Maestría es una instancia académica, que trabaja favoreciendo el fortalecimiento del trípode freudiano (análisis, control y formación teórica-clínica).
A propósito de la introducción a la sección clínica del campo freudiano, J.A.Miller dice “Se trata de una enseñanza de tipo universitaria, sistemática y gradual. Es dispensada por responsables calificados y es sancionado por diplomas. Esta enseñanza no habilita para ejercer el psicoanálisis. El imperativo freudiano de que un analista sea analizado no solo fue confirmado por Lacan sino radicalizado por la tesis que dice que un análisis no tiene otro fin que la producción de un analista”.
La enseñanza que se realiza en la Maestría en Psicoanálisis, esta fundamentada en la orientación lacaniana y es guiada, orientada por analistas de la A.M .P. y su participación en el programa incluyó actividades vectorizadas hacia la Escuela y programadas por ella, como fueron las conferencias públicas, organizadas por el C.I.D. que tenían como objetivo la trasmisión del discurso psicoanalítico a la comunidad, y la presentación de enfermos y la discusión de casos clínicos, espacio de un saber que se demuestra y que obligó a las analistas de la SEDE a dar cuenta de su propia elaboración, de su propia logificación con respecto a su clínica.
Quisiera señalar que podemos concebir estas experiencia en la Universidad con todos los riesgos que esto conlleva, por que pensamos que la Escuela esta al lado, firme, interrogando a los analistas practicantes, ofreciendo un espacio permanente de control, de discusión clínica, un espacio donde pueda jugarse una transferencia de trabajo.
Creo además que este proyecto de trabajo al igual que el centro de atención o cualquier otra actividad que se proponga nos impone una vigilancia permanente, no se trata, como dijo Estela Solano, de armar las cosas y pensar que después cada cosa va a funcionar en un automaton infinito sino que en cada momento se trata de una nueva combinación, de una flexibilidad para corregir e inventar nuevas formas de trabajo.
Al terminar los seminarios contemplados en el pensum académico de la Maestría, quisiera hacer algunas consideraciones en relación a los efectos que la Maestría en Psicoanálisis ha producido en los participantes.
Piedad Ortega de Spurrier escribió un artículo para NEL Debates que tituló “Resonancias de una Maestría en Psicoanáisis” a los dos meses de iniciado el programa; hoy podemos decir que su lectura del proceso fue acertada.
Podemos plantear lo siguiente.
• Demandas para iniciar una experiencia analítica, o para retomar otros tramos de análisis. El 90% de los participantes se analizan.
• Demandas de control a sus trabajos clínicos que la mayoría de los casos se realizan en instituciones educativas, hospitalarias o centros de asistencia social.
• Un entusiasmo renovado para responder a la oferta de la Escuela sobre la creación de carteles, espacio en el que pueden problematizar los textos y sobre todo los temas que eligen para sus investigaciones.
• Participar con especial interés en las actividades organizadas por la Escuela, articulados en la Maestría.
• Presentación de enfermos y discusión de casos clínicos.
En este espacio, la pregunta eje es ¿cómo se analiza? y la escuela responde por el método del ejemplo del caso clínico.
Los analistas de la A.M .P. y los analistas de la NEL, que participaron en este ejercicio de la clínica, buscaron llevar el relato del caso hacia la puesta al día de la envoltura formal del síntoma. En algunos casos pudieron hacer surgir la estructura, con la particularidad de su síntoma e incluso los modos de repetición del goce.
La experiencia se realizó como una gran enseñanza: En la clínica Psicoanalítica no se trata de un saber hacer técnico, se trata de un relato que no se ordena alrededor de un saber, sino alrededor del encuentro de dos deseos: del deseo del analista y del lado del paciente el deseo de ir a la búsqueda de lo más singular de su sufrimiento.
• Los docentes de la Maestría en la mayoría de los casos, tuvieron una posición como enseñantes, donde no se trataba de ubicarse en el todo de saber, sino que hubo en ellos un plus, una trasmisión que produjo efectos paradojales en los participantes.
Esto nos permite señalar, como dice Piedad de Spurrier que la enseñanza y la trasmisión no necesariamente tienen que ser opuestas y que en Psicoanálisis eso es posible porque no se orienta al real de la ciencia sino que apunta a lo real de la estructura.
• El 40% de los participantes han presentado su carta de solicitud para pertenecer a la NEL.
La Escuela acoge en su seno a todos aquellos que quieran trabajar por el psicoanálisis, está atenta a ofrecer a los participantes de la Maestría los espacios necesarios para que su entrada a la sede coincide con su deseo de formación como analistas.
Quiero terminar mi intervención diciendo que nuestro proyecto de articular Psicoanálisis-Universidad, solo ha sido posible por el apoyo que a través de un programa de Maestría, la A.M .P. ha ofrecido.
Solo la presencia de la Escuela “al lado” de los programas de formación teórica, son los que garantizan que “la formación del analista no pueda reducirse a las normas de formación de la universidad o a las de las evaluaciones de lo adquirido por la práctica”...(1) Octavo Principio.
Principios directores del acto analítico Eric Laurent.
NORA GUERRERO DE MEDINA
Enero 2007
Guayaquil - Ecuador
Proyecto de vinculación del Psicoanálisis y la Universidad (descargar)
Entre goce y deseo: Una Manifestación de Angustia (descargar)
La presencia de una piedra en psicoanálsis. (descargar)
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